miércoles, 25 de septiembre de 2013




Una noche de jazz
vaciaste las cuencas de mis ojos
mientras los gatos fumaban el humo de los muertos
en las tapias
las baldosas caían al abismo a nuestro paso

Inhalaste mi nuca y el primer Infierno
entonces supimos del silencio y la muerte

Desde aquella noche, 
voy amamantando a cabras y lobos
en cada cueva de esta ciudad

Abrazamos el inmóvil mundo que se escapaba entre las rejas
nos sobraban barrotes y sombras de pájaros
Tú querías ir a Brooklyn a quemar papeleras y dinero
comías Peyote a diario
te bastaba la Luz y tu aliento de mono 
fugándote de un Laboratorio

Yo me fui al Universo más lejano
donde tocan tus ojos sus pesadillas
y allí me pediste la Luna en bandeja
y una cabeza de Virgen rodando en las Dunas

nos quedó un amor terrorista en las venas
y la lúgrubre luz del contrabajo








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