Mostrando entradas con la etiqueta poiesis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poiesis. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de mayo de 2011



Sobre un muro crecen los dientes del Minotauro
alineados en el filo, cortan la piel de quien pasa.
En el pecho crece un antibalas
soldado al tórax, frena el impacto del corazón que golpea
El delay es insoportable: ecos de la sangre al frenar
La cosmovisión en el laberinto apunta al Sol.

lunes, 18 de abril de 2011

Corazones, razones y otras vísceras



No puedo ya ir contigo Peter.

He olvidado volar y...
Wendy se levantó y encendió la luz:
él lanzó un grito de dolor..."
James Matthew Barrie
Peter Pan.




Cenar o cenarse a otro ser humano
Investigar otra piel,
que como tú confunde las señales.
El tráfico de órganos está mal visto
(y además ya es un delito)
El tráfico de almas es aún incontrolable.



viernes, 18 de marzo de 2011



Me canto, me cuento,

me encuentro a veces
cosas sobre el tiempo
de las luces negras



El insomnio hacía que salieras de tu tumba

te arrinconaras contra la pared de mi costado

y entraras removiendo la tierra que hay
alimentaras a los gusanos que habitan en ella
y proclamaras una guerra entre tu muerte y mi vida.




viernes, 11 de febrero de 2011

Cuando no sé decir. Collage. Cuando no sé escribir. Pa(ra)(bo)labras.


Anudar. Desanudar. Andar. Desandar. La mancha. La mora. El boli que no pinta. Los clavos. El dolor. El amor. Las muelas. El Juicio. Final. El principio al final del pasillo. Amor de muelas.Las hormigas al esófago. El Opio. El ritmo. El pulso. El mecanismo del péndulo. El orgasmo.Camino esta pared de sombras. El sol al otro lado. Siempre pierdo los pañuelos de mi cuello en los andenes. Frío. El tren lleno. La avalancha antipersonas. No hoy tiempo. Casa. El escondite. La infancia. Los ojos que llueven. Las nubes no lloran. La orquesta a esas horas, en las que el mundo se acaba. La praxis. Literatura en los poros. Poesía en el pulmón. Respiro. Inspiro. Aspiro. El saxo, el lubricado lenguaje del alma. Emigro con el pájaro. El ruido. El vuelo del estornino. Las pataletas en mitad de un sueño pesado. Contra la cama. Las cabras de los árboles a la almohada. Pierdo la cuenta. Un nombre. No busco. Un nombre. Porque sé que existe. Ese lugar. Que deja de ser un nombre para ser. El tablero de la Rayuela, un escondite, un recuerdo compartido. No hay ideas generales. No hay emociones generales. Enfermedades genéricas, sí. La frontera. Las manos templadas. Mi espalda. Se dibuja. El círculo perfecto. Armar. Desarmar. Amar. Al mar. Piezas de un puzle en un sofá. Una piel que se levanta al tacto como diario de la mañana. Un bucle así. La complicada mezcla entre el jazz y el insomnio. Ya son las 6. La felicidad como un Dream a little dream of me de Ella Fitzgerald. La desnudez. Un biombo. Emociones Antagónicas. Discernir. Qué palabra. Y Un silencio se torna una resta implacable. Cosas así al costado. De vuelta a casa. Un día complicado. El insomnio. Esa encrucijada en el cuerpo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Pájaros que aúllan en la madrugada



La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos,
y que está ahí al alcance del salto que no damos.
(Rayuela, Capítulo 104, Julio Cortázar).




A quienes no dormimos

se nos aparecen los pájaros en las paredes
Y nos quitan el alpiste
como llamamiento a una revolución
contra las jaulas doradas.

martes, 18 de enero de 2011

preguntas-balanza


Ventanas en el desierto.


Si hablamos de salubridad
diría que suelo dejarme
las puertas abiertas
todas a la vez
para que entre el viento
y pegue portazos en el alma
entonces,
¿sería esto sano?
quién sabe esas cosas
al menos la casa andará siempre ventilada.




*Preguntas-balanzas: juego entre Talita y Oliveira en Rayuela, Julio Cortázar.