miércoles, 26 de agosto de 2009


Me dispongo a emprender el vuelo,
y es tu mirada viento,
abatida dejo caer mi cuerpo sobre el techo.
Y a mi lado el Grandísimo Cronopio.
Su manual de instrucciones
me ayuda a subir al menos un escalón...
Otro aullido
-por si la Luna me escucha-.
aquí vuelvo de nuevo,
mis alas contra el viento,
Y caigo en la cuenta:
prudencia,
- tú eres el lastre
del que tendré que desprenderme-.





miércoles, 29 de julio de 2009

Tráfico de almas.

Solo querías su cuerpo,
su sexo
en tus manos,
-con las que le alimentabas-.
Lamías su mente

con tu lengua libidinosa.

Te encantaba fugarte en sus sábanas blancas
y ensuciarlas de ti.

Quisiste cogerle y guardarle en el cajón
de tu mesita nocturna,
-ese destinado a las urgencias-.
Y sacarle el polvo a tu antojo
En la sed y en el hambre,
Usar y tirar
para seguir ensuciándole con tu recuerdo.

Era carne ,

carne en tu cañón,
a punto de saltar,
pero resulta que fuiste tú quién saltó
por los aires,
esparciéndote por todo su cuerpo

-ese que tanto querías-

y se llevó tu alma succionada
al rincón más sucio de su corazón
para volver a empezar,
pero ahora,
es tu cuerpo el que está en el cajón.



martes, 28 de julio de 2009

Y el azar, en su locura, ríe
mientras escapa a mover el Universo"

E.Porta



Vida surgida y resurgida...

No poseo nada ni a nadie,
todo surge del mar.
El devenir de la marea
azota, engulle y escupe.
Pero también nos mece y nos
reinventa en los naufragios.

Lo que no tuve
lo dejé en la orilla,
y poco a poco
nos vamos encontrando.



viernes, 24 de julio de 2009

Y de nuevo ese sonido metálico,
y el grito en las ruedas al frenar,
la bruma y el salitre
y el caracol resbalando por mis piernas.

De nuevo el crujir de los sentidos
y el camino a medio recorrer.
El silencio chillando,
y el nacimiento de las palabras
a través del útero de mis gestos.

Una vez más el polvo en los ojos,
y el pecho en la arena.
El aliento en los raíles
y mi cuerpo en pasajeros
sin maletas.

¿Y ahora?

Ahora, respirar y rodar.
El tren se vuelve a poner en marcha.


El enigma del caracol.

Y el miedo tomó forma de caracol,
y a medida que subía sus escalones,
mi alma se volvía más ligera,
al final de la escalera descifré el enigma:

-ahora soy yo quién te mira y te susurra al oído,
ya no me tienes-.



miércoles, 22 de julio de 2009

Somos gestos arañados.
Parapetados sobre una existencia cuestionada resumida en una figura efímera,
de infinitos parámetro incognoscibles.
Lucha incombustible por permanecer y lo consigue,
vaya si lo consigue.


Iris ampliando color.
(encontrandote allá dónde voy)