miércoles, 28 de octubre de 2009
aún no era de noche
cuándo ella trataba de fugarse
de Madrid y su lacónico silencio ...
Mis ojos la siguieron hasta ver su desaparición.
Eso si, antes de marcharse dejó en mis labios un deseo.
Es difícil ser y estar solamente
anclada en este ahora
y no pensar en el siempre
y en el "lo dejaré para otro momento",
finalmente todo tiende
a fugarse dejando una estela a su paso.
sábado, 17 de octubre de 2009
Fiebre de sábado underground
¿O brillo de Sol a la medianoche?
Desde el cielo
brilla una luz.
Nadie sabe
de dónde viene la luz.
Kusturica, Underground.
Sábado noche, mi temperatura corporal me advierte de que hay un calentamiento global. Fiebre del sábado underground y Kusturica ocupan mis horas. Todo en la calle es frenético. Ruidos de claxon, las máquinas desalmadas aullan. Y mi mente para un instante, porque eso es lo que tiene este sábado, un parar necesario. Un parar en la acera y ver pasar la inercia mecánica, y sentir que todos estamos metidos en la Caverna de Platón.
Miro al cielo, y una bandada de pájaros me recuerda que siempre hay una salida.
domingo, 11 de octubre de 2009
Éxodo

y con ellas se escapan las manos que no corren
se d e s l i z a n
-por nuestros cuerpos barandilla-.
Partió también el desperezo primogénito
de la mañana lluviosa
al lado de un cuerpo escrito
la noche anterior.
Nuestra impostura
- y el kamasutra-
se fueron por la la ventana
de la casa que no tuvimos,
de las paredes que pintamos de sexo tinto,
nuestros ojos enfermos,
y los monstruos de nuestra cama.
Solo algo nos quedó
algo que no pudo escapar jamás
junto con el resto de la manada...
son las palabras escritas sobre nuestros cuerpos
con las manos de un Eros negligente.
domingo, 4 de octubre de 2009
Jugando al cíclope con la Luna

Me pienso desbarrada,
en esta noche
de agujero rutilante,
me vivo intensa
y me abrazo fuerte.
Miro al cielo
y a su agujero de luz,
la l u z ...
me atrapa un instante
como si de mi
se desprendiera
un ejercito de luciérnagas suicidas,
y entonces,
recuerdo esa frase foránea materna
- hija, si miras mucho a la Luna
te llevará con ella -...
y yo la miro
y la miro muy cerca
y me siento cíclope,
es una sensación alterna
entre este acá y allá
en que abro mucho el ojo
para atrapar los momentos poesía.
Me pasa como a la Luna,
que de vez en cuando
se abre entera
y se llena
y nadie sabe de qué
y nos atrapa
para mirarnos ojiabierta.
martes, 22 de septiembre de 2009
Desequilibrista
" Lo absurdo es la razón lúcida
que compruba sus límites "
Rieux, en La Peste
Acéfalo equilibrista
sobre una cuerda tensada
camina mi cuerpo
en éste circo de pulgas.
Mientras tanto, me mareo
entre sus manos de trapecista,
que me llevan al bucle de mi desequilibrio,
- junto con el resto de objetos perdidos -.
Temo romper esta cuerda petrarquista,
desde hace tiempo acostumbro
a caer sobre colchones desplumados,
y evito siempre que puedo,
las manos colchoneta...
de tal forma
que suelo, sin remedio alguno,
acabar en las manos del trapecista.
- Desde niña, ya lo decía mi madre,
cuánto te gustan hija las artes circenses -.
jueves, 3 de septiembre de 2009
"...Amanecer debilitado
confuso con el golpe de las primeras luces,
creer inútilmente que no nos roban nada"
A. Neuman
La Luna está nublada,
amarilla, morfinómana,
con ese aspecto en calma
- precedente al exterminio-.
de la noche?
el alba amenaza elocuente.
Expectante y vigía,
Sadalmelik
nos mira boca abajo
desgarrarnos la razón
-junto con el resto de la ropa-
Ahora, somos solo instinto
leonados, lobeznos,
asilvestrados...
y huimos hacia el reverso
de esta noche asediada.
Van cayendo las estrellas
tras la cruel metamorfosis
acéfalas, prematuras.
Híbridos despojados,
seremos hitos de las luces,
cuando la luz no basta...
ya se ven los primeros surcos de sangre,
la noche agoniza en manos del alba.
miércoles, 26 de agosto de 2009
Me dispongo a emprender el vuelo,
y es tu mirada viento,
abatida dejo caer mi cuerpo sobre el techo.
Y a mi lado el Grandísimo Cronopio.
Su manual de instrucciones
me ayuda a subir al menos un escalón...
Otro aullido
-por si la Luna me escucha-.
aquí vuelvo de nuevo,
mis alas contra el viento,
Y caigo en la cuenta:
prudencia,
- tú eres el lastre
del que tendré que desprenderme-.